ESP
sábado, 20 de abril de 2019
Se inspira en la Congregación de la Beatísima Virgen María que existía en Flandes
Visitas 11
Es el primer gran avance que se produce en la vida religiosa en la diócesis de Córdoba y sobre todo el primer paso que se da para proyectar a la mujer a una actividad pública en la vida de la Iglesia.

El P. Luis promueve para sus religiosas en un estilo de vida -del que ya se tenían antecedentes en Francia, con San Vicente de Paúl para las Hijas de la Caridad y en la congregación de la Beatísima Virgen María que existía en Flandes- que hace posible que las Hermanas que dirigen el colegio de Villafranca no sean propiamente religiosas para que no se vean sometidas a la clausura, sino que se llamarán beatas y a la institución beaterio. Es el primer gran avance que se produce en la vida religiosa en la diócesis de Córdoba y sobre todo el primer paso que se da para proyectar a la mujer a una actividad pública en la vida de la Iglesia. La educación que se imparte en el Colegio será gratuita y dispone que se haga "sin el menor interés personal de estipendio temporal alguno" Se enseñará, en primer lugar y principalmente la doctrina cristiana, adaptada a la edad; en segundo lugar, buenas costumbres; después de esta base humana y cristiana, las materias instrumentales y los ejercicios manuales propios de mujeres: leer, escribir, coser, labrar. Estará abierta a la formación de la mujer: "Por ser ésta una escuela pública podrá entrar toda mujer que quiera ser enseñada". Marca el tiempo que se ha de emplear: cuatro horas por lo menos. Da otro consejo a las hermanas: mientras unas asisten a estos ejercicios de enseñar, acudan las otras a los de labor de mano u otros de la casa, según se les ordenase. Ninguna se esté ociosa y acuérdense de que el apóstol San Pablo dice: quien no quiere trabajar, que no coma (2ªTs3,9).

El P. Luis no conoció la extensión de su obra, pero sólo diez años después de su muerte, los Obispos de Córdoba empezaron a solicitar fundaciones. Se iniciaron desde Villafranca y, aunque eran casas independientes, las hermanas se unían para formar nuevas comunidades. Estas comunidades fueron: Aguilar de la Frontera (1731), Espejo (1758), El Carpio (1760), Baena (1764), Montoro (1775), Marchena (1779), Priego de Córdoba (1787), Castro del Río (1792), Bujalance (1793), La Rambla (1819).

Dosatic S.L. © 2019
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad